La biografía de Lovecraft, por J.S. Joshi – J.S. Joshi’s Biography of H.P. Lovecraft

Pasa el tiempo y aquí estoy, leyendo la biografía de Lovecraft, pues se trata de la obra de J.S. Joshi, enorme y minuciosa. ¿Cuántos días han transcurrido desde que empecé? No lo recuerdo. Sólo sé que hay una estación marcada por el clima del libro, y en ella estoy, en el descubrimiento y la apropiación de un mapa de viajes y un cuaderno de sombras. Quisiera tener más tiempo para la lectura; no lo tengo. H. P. Lovecraft fue un hombre que fracasó a conciencia, un tipo demasiado original e inadaptado como para obtener el éxito en las cuestiones prácticas de la vida, y un escritor demasiado raro como para obtener en vida el éxito de ventas o el reconocimiento de la comunidad literaria. Por su absorbente interés en la literatura de lo extraño y lo fantástico, tuvo que enviar sus narraciones a revistas pulp con la esperanza de obtener unos magros ingresos que le ayudaran a mantenerse. Las publicaciones generalistas, ya fuesen de minorías o ya estuviesen enfocadas a un público lector amplio, no aceptaban este tipo de creaciones. Pero Lovecraft hubiera querido no verse obligado a vender sus relatos para así poder abordarlos con libertad completa, pues su verdadera ambición era producir una obra que respondiera a la más rigurosa exigencia literaria. El cuento extraño, el relato de terror sobrenatural, eran y debían ser, en su opinión, un género literario por derecho propio. Y a medida que fue transigiendo cada vez menos con las concesiones necesarias para publicar en Weird Tales, su obra fue ganando en calidad y sus posibilidades de obtener ingresos con ella fueron desvaneciéndose. Todo lo explica su biógrafo y lo documenta con citas, testimonios y datos. También nos invita a visualizar una existencia ajena mediante anécdotas y descripciones en las que podemos percibir las tonalidades emocionales y las formas históricas del mundo lovecraftiano. En ellas se engarzan los datos, aunque a veces J.S. Joshi, como buen académico, nos abruma con ellos. Su tremenda biografía lo abarca todo y parece querer acumular todo cuanto puede saberse y comprobarse sobre la vida del escritor de Providence. Se diría que está formada por muchos ensayos en los que se tratan diferentes periodos y temas: el mundo de los escritores aficionado, organizado en las asociaciones de prensa amateur, donde Lovecraft desarrolló una intensa actividad; los años de Nueva York, que fueron los de su matrimonio; sus ideas filosóficas, sus viajes, sus amigos, las influencias y etapas de su obra, son algunos de los temas que se tratan por extenso. El académico puede buscar el libro de Joshi referencias y comprobaciones; otros lectores pasarán rápidamente por esos capítulos que son archivadores detallados de nombres, fechas y conexiones. De cualquier manera, se trata de un trabajo fundamental y que sirve a varios propósitos y a diferentes tipos de lectores. De esta obra, considerada por Joyce Carol Oates “la biografía definitiva de H.P. Lovecraft”, muchos autores de blogs han sacado artículos sobre las más diversas cuestiones, a menudo sin citarla. Para compensar semejante expolio quiero dejar aquí mi más agradecido homenaje y mi humilde reconocimiento.

Time goes by and here I am, reading the biography of Lovecraft, reading and reading because it’s J.S. Joshi’s huge and meticulous work and I can’t dedicate to it many hours a day. When did I begin this task? I can’t remember. The only thing I know is there’s a season marked by the atmosphere of the book, and that’s where I stay, discovering and incorporating a travel map and a journal of shadows. H.P. Lovecraft was a man who failed conscientiously, a guy too special and maladjusted to be able to succeed in the practical field of life and too weird indeed a writer as to obtain sales success or literary recognition during the span of his life. His absorbing interest in the weird and the fantastic constrained him to send his stories to pulp magazines in the hope of obtaining a meagre income to help support himself. Generalist publishers targeting either literary minorities or a vast public of readers would not accept such creations. As a matter of fact, Lovecraft would have desired not to sell his work and thus be free to approach it only under the pressure of his real ambition, which was a literary one. He was convinced that the weird tale, the supernatural horror story should be a literary genre in its own right and as he compromised less and less on his theoretical and quality standards, his opportunities of publishing in Weird Tales dwindled away. All this is explained, documented and supported by J.S. Joshi with all kinds of data and testimonies. He also invites us to share in a kind of visualization of a human existence so different from our own through anecdotes and descriptions that convey the emotional overtones and the historical shapes of the lovecraftian world. Dates, names and facts contribute to the picture, firmly set in it, though Joshi, as a perfect scholar, will sometimes overwhelm us with a load of them. His tremendous biography —not in vain entitled “I am Providence: the Life and Times of H.P. Lovecraft”— stretches over all possible topics and seems to encompass everything that can be known and verified in relation to the subject. It looks as if it were made up by many essays concerning different periods and questions, extensively dealt with. Some of them are the boundary of amateurdom where Lovecraft was so active, the New York years (the few he lived as a married man), his philosophy, his travels, his friends, his favourite authors, his progress as a writer… The scholar can find all kind of references, quotations and proofs. Other readers will move quickly over these chapters which are folders full of names, dates and connections. Any way, the book is a fundamental one and it will serve different purposes and different readers. Joyce Carol Oates considers it to be “the definitive biography” of H.P.L. and many blog authors have extracted from it articles of the most diverse nature, often without citing their source. As a small amendment I would like to put on record my most grateful tribute and my humble recognition.

The oldest house in Providence. From a photograph by Keneth C.Zirkel

Published by Mary Wolfhouse

Writer and freelance journalist. Mary Wolfhouse is a pen name and also an Internet avatar.

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